El viernes estuvo destinado para diversas excursiones para conocer la región de Cornwall. Nuestros amigos, del grupo 18 Th. St. George, nos propusieron llegar hasta el final de Inglaterra, más allá del horizonte solo hay mar hasta llegar a América.

En primer lugar, el grupo fue de visita a la mina de estaño de Geevor, donde nos enseñaron los diferentes procesos de extracción de dicho mineral y la vida tan dura que los mineros de la zona llevaban.

Mina de Geevor. Tren

La manada como los verdaderos mineros listos para “currar”

Mina de Geevor

Todos atentos a las explicaciones

Después de pasear por las entrañas de la tierra de Cornwall, nos esperaba un suculento almuerzo en un pequeño pueblecito pesquero de la zona. En el almuerzo degustamos el típico plato del lugar, Pasty, una especie de empanada rellena de carne y verduras.

Tras el almuerzo, nos dirigimos por un sendero entre acantilados hacia lo que los ingleses llaman ‘Land’s end‘ (el fin del mundo), un lugar con un paisaje de cine.

Last End

En el fin del mundo

Mirador Last End

Disfrutando del mirador de ‘Last´s end’

Aquí nos recogió de nuevo el autobús para llevarnos al monte St. Michael, del cual los franceses tienen su propia réplica. Las mareas hacen de este lugar un enclave único, ya que el mar hacen que el paisaje cambie el lugar de manera espectacular. Merece mucho la pena visitar el lugar, y sobre todo con el magnifico tiempo que está haciendo (nos hemos traído el sol de Andalucía, pero shhh, no se lo digáis a nadie)

San Michael

Admirando St. Michael

¡Buena caza y largas lunas!